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miércoles, 17 de febrero de 2010

Yucatán, líder nacional en obesidad infantil


http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=51$1000000000$4247802&f=20100217
Tomás Martín, de Notimex
2:28 p.m.

Yucatán ocupa el primer lugar nacional en sobrepeso y obesidad entre la población escolar de cinco a 11 años de edad, con 36.3 por ciento en estas categorías, según cifras de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY).
El coordinador del Programa de Nutrición de la SSY, José Enrique Baqueiro Cárdenas, explicó en entrevista que de acuerdo con estudios, uno de cada cinco niños en Yucatán padece problemas de obesidad y sobrepeso.
Como sucede en otras entidades del país, las principales causas son el mal esquema de alimentación, dietas incorrectas, falta de actividad física y patrones genéticos, así como hábitos y la cultura.
“Los niños ya perdieron el gusto por jugar en el parque, ya que prefieren estar frente a una computadora y otras maquinitas y persiste la creencia de que si un menor es gordito está sano", indicó.
El problema, agregó, ha avanzado y ya afecta notablemente a los niños yucatecos, y ante la necesidad de combatir esa situación, la dependencia inició en septiembre pasado las acciones para crear lo que denominaron el Padrón Estatal de Obesidad Infantil.
Detalló que a partir del 1 de agosto pasado se integraron a 70 pasantes de nutrición a los centros de salud con mayor demanda, principalmente, del área rural y en los hospitales de primer nivel, como el Agustín O''Horán, Valladolid y Tizimín.
También se elabora un diseño de un programa de atención en primer nivel, priorizando la obesidad infantil y la creación de material de apoyo para el tratamiento del problema.
De igual forma se desarrolla una "guía de alimentos regionalizados" y la "guía para realizar tratamiento dietético", mismas que al concluir se distribuirán en planteles escolares y hospitales.
Por su parte, el vicepresidente del Colegio de Pediatría de Yucatán, Marco Peraza Peniche, comentó que el problema ya es tan serio que sería necesario efectuar un estudio sobre la posible pérdida de estatura en los niños obesos.

Añadió que además es evidente el aumento del número de menores que sienten fatiga, dolores en los pies y las rodillas, o que caminan con mucha dificultad por sus problemas de sobrepeso.
Se sabe que los niños con sobrepeso pueden presentar casos de hiperemia o aumento en la irrigación a un órgano o tejido, altos índices en grasa e hígados grasos.
Asimismo, problemas ortopédicos como luxación de las epífisis femoral, que es la separación de la articulación de la cadera del hueso del muslo y apnea del sueño o ronquido.
También, ovario poliquístico en las niñas -quistes en los ovarios que dificultan el embarazo-, manifestaciones músculo-esqueléticas, desaceleración de las epífisis, trastornos de talla que genera niños más bajos y deformidad de la cadera.

Fuente: Diario de Yucatán

miércoles, 10 de febrero de 2010

Odio hacer ejercicio

¿Cuántas veces he escuchado esta frase?

¿Cuántas veces la he dicho yo misma?


Hacer ejercicio se pone de moda cada inicio de año, cada que abren un nuevo gimnasio ó inventan otro aparato para marcar el abdomen y hacer ejercicio en casa.

En lo personal, en ocasiones es un poco frustrante ver con qué facilidad Oswaldo programa su rutina de ejercicios, fuera de temporada se levanta temprano deja a las gemelas en la escuela y de ahí sigue su ruta al gimnasio, cinco veces a la semana, continúa con su entrenamiento de pre pre temporada y aún así en las noches me invita a hacer algo de abdominales con él.
Al final del día, yo estoy sin ánimos de seguirle el ritmo.

Sin embargo, estoy convencida de los beneficios que produce la práctica del ejercicio, aunque actualmente no me agrada en nada la idea de ejercitarme.

A lo largo de la historia; la sola idea de tener “qué hacer ejercicio” les habría parecido ridícula a nuestros antepasados.
De hecho, la simple supervivencia siempre ha exigido un grado de actividad física que hacía del descanso un lujo. Rara vez las personas han sido tan sedentarias como para necesitar hacer ejercicio aparte del que ya realizaban a diario.

Pero en el mundo industrializado de hoy en día, la mayoría de la gente no necesitamos cazar, ni pescar, ni arar la tierra para obtener el alimento. No necesitamos caminar ni correr largas distancias para ir de un lugar a otro, ni cortar árboles para construir refugios ó encender fogatas.

Casi todos trabajamos sentados, viajamos sentados y estamos sentados durante los ratos libres, por lo que la necesidad de practicar ejercicio a cualquier hora del día es una invención totalmente moderna.

Sin embargo, no nos damos cuenta de que nuestros cuerpos evolucionaron en entornos muy difíciles y que, por lo tanto están hechos para ser usados, ya que de lo contrario se deterioran más rápido de lo que debieran.

Sabemos que muchas de las enfermedades que afecta a nuestra sociedad se debe a lo poco que usamos nuestro cuerpo.

De esta manera, el aumento de las enfermedades cardiaca y arterial está tan relacionado con la falta de ejercicio, así como con la alimentación no sana.

Una actividad física insuficiente también predispone a padecer transtornos musculoesqueléticos, problemas gastrointestinales, enfermedades nerviosas y emocionales y una larga lista de otras dolencias.

Pero aún así la gran mayoría de las personas (como yo) que comenzamos programas de ejercicios no perseveramos. Y los gimnasios ganan mucho dinero en inscripciones anuales a personas que al cabo de unos meses, (en mi caso semanas)... lo dejamos.

Otros (también como yo) gastan importantes sumas de dinero en todo lo necesario para hacer ejercicio en casa como bicicletas estáticas, pesas y toda clase de aparatos, para después del primer momento dejarlos y convertirlos en colgadero de ropa.

Esta manera de comportarse es lo mismo que pasa con las personas que se ponen a hacer dieta para adelgazar. Pero es imposible alcanzar el peso ideal y mantenerlo sólo tomando la decisión de hacer dieta; ó el último régimen de moda, o con pastillas y bebidas que prometen resultados mágicos.

La única manera de conseguirlo es cambiando para siempre la forma de comer, adquiriendo hábitos alimentarios buenos y sensatos en los que pueda preservar el resto de su vida.

Mi realidad, es que una parte de mi se resiste a hacer ejercicio y detesto la sola idea de hacerlo, ése es mi "yo perezoso".

Y es que el ejercicio acondiciona al corazón, las arterias y la respiración; aumenta la vitalidad, favorece la limpieza de la sangre estimulando la circulación y la transpiración; aporta una sensación de fuerza y bienestar, en parte por la liberación de endorfinas, que son esas moléculas que nos hacen sentir felices y más tolerantes al dolor o molestias, también eleva la circulación del oxígeno por todos los órganos, quema calorías, fortalece el sistema inmunológico, reduce el estrés, baja el nivel de colesterol en la sangre.


Y es que con todos estos beneficios ¿Cómo no querer hacerlo?.