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martes, 27 de abril de 2010

Las conexiones invisibles


Durante las vacaciones de Semana Santa y mientras me dirigía a casa con mis hijas, una familia me hace señas en el carril derecho mientras el semáforo estaba en rojo. Claramente era una familia de turistas nacionales y necesitaban instrucciones de cómo llegar a la avenida Paseo de Montejo. Entonces yo les empecé a explicar, y aunque trataba de darles las mejores referencias posibles, pensé en ese momento que sería más sencillo si yo los guiara.

Así que di la vuelta y en sentido contrario a mi destino conduje hacia Paseo de Montejo (un excelente pretexto para ir por unos ricos sorbetes de elote), de vez en cuando veia por mi retrovisor para asegurarme que esta familia no me perdiera de vista.

En ese momento recuerdo que tuve la sensación de que de todos los vehículos en el camino, ésa familia de turistas en particular y yo estábamos de alguna manera “conectados”. Fue una conexión invisible entre nosotros, ellos por seguirme y yo por guiarlos.

Dicen que todo el universo está conectado de alguna manera, yo creo que eso es cierto, pero ¿Qué significa realmente?.

Sin duda hay muchos tipos de conexión entre las personas; por teléfono, por internet, cuando conversamos, por contacto visual y por supuesto por contacto físico. Incluso con el pensamiento, a mí me pasa todo el tiempo con mi comadre Betty, cuando la pienso mucho, siempre suena el teléfono. No fallamos.

Cuando alguien me atiende en un restaurante o en una tienda, observo detalladamente su disposición y si está de humor y en la mejor disposición de hacer conexión con su cliente. Pues para mí el contacto visual, el apretón de manos y la forma en que me presento, es muy importante cuando tengo trato con las demás personas.

Las conexiones entre las personas nos brindan empatía, convivencia, es un dar y recibir constante. Sentimos con un saludo cuando en una conexión hay fuerza y sentimientos, pues sentimos sin duda que hay algo mucho más grande que nosotros, que todo.

¡Y es que las conexiones son una necesidad humana básica! La conexión con la familia, con las amistades y con el resto del mundo.

Todas estas impresiones las tengo presentes todo el tiempo en casa, la conectividad entre mis hijas gemelas es impresionante y va mucho más allá de su condición genética.

También sé lo importante que es la conexión en un equipo deportivo, como es el béisbol.

Bueno, no me sorprende que le encuentre aplicación a este tipo de aspectos y los relacione de inmediato con el juego de pelota.

Ustedes como aficionados que asisten a los juegos de béisbol y han experimentado junto con sus jugadores tantas emociones y jugadas espectaculares, saben perfectamente el tipo de conexión que existe entre Oswaldo y Luis Borges, si bien al comienzo de la carrera de mi marido su mancuerna fue Juan José Pacho. El tipo de conexión y la efectividad de la misma, es impresionante entre Oswaldo y Luis.

Este año en particular me gusta, pues es interesante observarlos juntos en el orden al bat sobre todo por que para ambos representa salir de la zona de confort al que estaban habituados. Ambos dominaban sus funciones perfectamente de octavo y segundo en el orden. Y ambos están demostrando su calidad y capacidad en un orden al bat con mayor responsabilidad y que demanda más concentración. Los retos son importantes en el deportista.

Y es que el estar en contacto es vital, tanto en el béisbol, como en otros ámbitos. El construir conexiones es necesario para prosperar y tener éxito. El mundo está lleno de conexiones y están a la espera de ser descubiertas. Encontrar esas conexiones, (que no importa realmente cuáles sean), generalmente nos conduce a resultados interesantes. Pues son diferentes puntos de vista, diferentes opiniones, diferentes experiencias y por supuesto mucho aprendizaje.

… y bueno cuando finalmente llegamos a la preciosa Avenida de Paseo de Montejo, mis nuevos “amigos” se despidieron y me dieron las gracias. Yo aproveché y fui con mis hijas por los favoritos sorbetes de elote.

Así son las conexiones, algunas fugaces y temporales, sin embargo algunas suelen ser inolvidables.



Luis Borges y Oswaldo Morejón. Compañeros y "cómplices de dobles matanzas" durante 8 temporadas con los Leones de Yucatán.



miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Qué buscan los directivos en un manejador?

30 de noviembre de 2008

Ya estamos en la segunda vuelta en el calendario del béisbol invernal en el Pacífico. Este año el frío tardó en llegar en comparación con el año pasado. Y lo que falta, pues en diciembre y enero la temperatura desciende aún más, y este año tenemos la firme convicción de que regresaremos a Mérida hasta febrero próximo.

La serie pasada en que el equipo de Mexicali estuvo en casa, esperaba con mucho anhelo la visita de los Tomateros de Culiacán, pues con ellos vendría un muy querido amigo de mi marido (y mío también): Juan José Pacho.

Juan José y Oswaldo son de generaciones muy diferentes. Ambos yucatecos y jugadores de cuadro, que llegaron a alternar juntos con los Leones. Oswaldo siempre me comenta que la soltura, el jugar sin nervios y divertirse en el terreno de juego es algo que aprendió de Juan José Pacho.

Asistí al estadio con mis hijas a la serie, que se agenciaron las Águilas dos triunfos a uno. Y no dejaba de preguntarme: ¿qué es realmente lo que buscan los directivos en un manejador?

¿Qué siempre gane? Es una utopía.

Definitivamente influyen factores como su trayectoria, sus conocimientos en este deporte, la relación cordial y de respeto con los jugadores, sus habilidades a la hora de tomar decisiones importantes en el juego, liderazgo... ¿Qué más?

Me sorprende la facilidad con la que los directivos contratan y despiden a los manejadores en una temporada tan corta, sin dar importancia a los logros y, sobre todo, a los campeonatos obtenidos.

Tal vez la comunicación directivos-manejador y cuerpo técnico-jugadores no sea tan efectiva. Mientras los primeros se encargan de las contrataciones y movimientos (la mayoría de las veces sin la opinión del manejador), arman, según ellos (en teoría), a un equipo contendiente.

Contratan al manejador creyendo que sólo es cuestión de mover las piezas en el momento indicado.

El manejador observa las fortalezas y debilidades de sus elementos y hace lo mejor posible en cada partido.

Los jugadores, por su parte, se preocupan por sus porcentajes de bateo, sus juegos ganados y su efectividad.

Equipos así dan la impresión que no tienen definida su identidad, su personalidad, el tipo de juego que los caracterice, sus metas y objetivos, mucho menos la proyección de su plantel. Portar el uniforme no lo es todo.

La importancia de la comunicación efectiva en todos los niveles en un equipo es fundamental para lograr un campeonato.

Cuando los Leones fueron campeones en el 2006, la comunicación fue clave, no sólo entre los jugadores y su manejador y cuerpo técnico; existía un compromiso integral, desde el dueño —don Gustavo Ricalde Durán (q.e.p.d)—, hasta nosotras como esposas, pasando por el batboy.

Sin duda influyen otros factores muy importantes como la motivación, la confianza, el respeto y el compañerismo. Y el manejador es el elemento clave para integrar en un equipo todos estos factores.

El más importante, quizá, es que tenga la capacidad de hacer que sus peloteros crean y confíen en él. Mexicali, B.C

Pero quería ser beisbolista...

Publicada con fecha: 2 noviembre 2008 (Diario de Yucatán)

Ya con el viejo en casa y después de la gira, en las que las Águilas ganaron dos partidos a Navojoa y perdieron la serie por limpia en Culiacán, me gustaría compartir con ustedes varios aspectos de la vida de un beisbolista cuando está en gira.

El “rumy”

Tal vez para muchos, un “rumy” (roommate, compañero de habitación) es un simple compañero, pero la realidad es que un “rumy”, como ellos dicen, es más importante de lo que parece, pues cuando no están en casa, ellos duermen, desayunan, comen y cenan juntos, sin contar el tiempo que están en el estadio antes, durante y después del juego. Generalmente son jugadores que comparten algún pasatiempo, la edad, el lugar de origen, si son lanzadores o bateadores o simplemente buenos amigos.

La necesidad de tener a un amigo con quién platicar, en quién confiar, discutir el juego o tener con quién ir al gimnasio. Si se antojan unas mantecadas con leche a las 3 de la mañana y tiene que salir del hotel al Oxxo más cercano, sabe que no va a ir sólo. Es lo que importa.

Y es que en lo personal, como esposa, no es sólo la compañía lo que me interesa; es el tipo de mentalidad. Un jugador con mentalidad positiva, ganadora, sin envidias, con valores, sano en todos los aspectos, tiene mi cariño y mi respeto.

Con los Leones de Yucatán, Fernando Alejos es el “rumy” de Oswaldo, y aunque han jugado la misma posición, el apoyo y admiración es mutua.

Otro ejemplo de jugadores que son muy amigos son Said Gutiérrez y Luis Borges.

Los Viajes: horas de vuelo y en la carretera

Si contara todos los viajes que tienen que hacer durante todo el año, tanto en verano como en invierno… ¡Uff!, son demasiados.

En avión o carretera, juegos de martes a domingo y el lunes que es día de “descanso” casi siempre es el día en que se van o regresan de gira.

Las niñas y yo esperamos toda la semana para que el viejo regrese de gira y así poder salir a comer o a pasear, pero así como nosotros queremos salir, lo que él quiere es estar en casita y no comer en un restaurante.

Lo lamentable

No sé si es falta de organización o comodidad por parte de las directivas de los equipos en ambas ligas profesionales de béisbol en México, pero con tantas pruebas antidopajes y reglamentos para asegurar que el jugador no consuma sustancias que ayuden a aumentar su rendimiento, la única opción que los jugadores tienen para tener un rendimiento en este deporte es con una dieta excelente, adecuada para mejorar su rendimiento físico.

En casa yo me encargo. Pero en gira, ni mencionar la cantidad de dinero en viáticos que les dan. En ocasiones el equipo arregla desayuno y comida bufete para los jugadores en el hotel. Eso sería lo ideal, pero por razones que desconozco ya no lo hacen así. La cena, que es la ración más fuerte e importante de todo día para ellos, en el 90% de los casos son tacos en la calle. No hay más, el juego termina tarde y a esa hora ya no hay restaurantes abiertos en la mayoría de las plazas donde juegan (Mérida es una excepción).

Sin contar los problemas estomacales y enfermedades a la que se exponen (cuántas veces escuchamos que algún pelotero no puede jugar por problemas del estómago), se exponen a la inseguridad que reina en este país.

En la pasada gira de las Águilas por Culiacán, varios jugadores, tanto Mexicali como de los Tomateros, estaban cenando en uno de los pocos establecimientos que permanecen abiertos después de medianoche, cuando unos muchachos con pistola en mano les quitaron todo, incluso el vehículo de un jugador de Culiacán.

Estos son algunos aspectos sobre la vida del beisbolista profesional en México. Espero les haya gustado. Nos vemos el próximo domingo.