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lunes, 24 de mayo de 2010

Tu talento


Hace unos días, platicando con Oswaldo durante la cena, después de un mal juego. Veía con tristeza su frustración, su falta de ánimo e impotencia ante la situación de su equipo. Si bien en el béisbol se gana y se pierde. En ese momento no soportaba ver en el rostro de mi marido esa falta de motivación. Así que empecé a recordar con él, el origen de su amor por este deporte, que es su profesión y modo de vida.

Su aventura en el béisbol inició desde muy pequeño, pero fue a los 8 años de edad cuando perteneció a un equipo de béisbol de manera formal, en la colonia Esperanza. El equipo se llamaba Leoncitos y portaba el número 4. ¿Coincidencia? Tal vez, pero lo que sí es un hecho es que desde entonces y hasta la fecha, el béisbol forma parte de sus sueños, forma parte de horas de entrenamiento, de noches dormido con su uniforme de beisbolista abrazado a un bate esperando el momento de llegar al campo en la Liga Yucatán y así poder jugar. Hoy en día no es muy diferente, cada año espera con ansias cada inicio de pretemporada, prepara sus spikes, sus guanteletas, cuida muy celosamente sus guantes de juego, y el béisbol forma parte de nuestras conversaciones, forma parte de su imaginación de posibles jugadas, de plantearse metas e ilusiones, y más allá de ser nuestro sustento, es un modo de vida, cada día, todos los días, cada temporada, verano e invierno, cada año.

Aun teniendo en casa un perfecto ejemplo de alguien que con su talento vive de y para el béisbol, yo me pregunto.

¿En realidad el talento existe? ¿Algunas personas nacen talentosas? Me imagino que ustedes como yo conocemos a personas que con una increíble facilidad tocan algún instrumento musical. Cuando vemos a alguien dibujando o cantando, pensamos: ¡Como quisiera yo poder hacer algo así! Y bueno, yo creo que si realmente es lo que deseas lo puedes lograr.

En mi muy humilde opinión las personas no nacen dotadas o con talento innato. Ciertamente nacen con ciertas facultades, algunas físicas, en el caso del deportista. Pero aún así, yo creo que cada uno de nosotros nace con un potencial de ser o hacer algo extraordinario. Tal vez es cuestión de tener pasión y paciencia suficiente para aprender las habilidades básicas y con el tiempo perfeccionarlas hasta convertirnos en expertos.

No es coincidencia observar como ciertas personas con verdaderas habilidades en ciertas disciplinas realmente aman lo que hacen. Sin duda es este amor a su desempeño y actividad que los mantiene con la motivación suficiente de seguir adelante. En cambio, también observamos a personas realizar actividades en las que no sienten esa gran pasión y por lo tanto no disfrutan esos momentos. Y bueno, estas personas ¡¡¡sí que requieren mucha más motivación!!!

Sabemos que las personas aprenden a diferentes tiempos y velocidades, así como también responden a diferentes métodos de enseñanza. ¿Cuánta motivación y qué tipo de motivación debemos recibir para lograr perfeccionar nuestras habilidades? Qué importante es la motivación, ¿verdad?

No es sorprendente observar a hijos de deportistas, practicar el deporte de su padre, pues además del ejemplo, éste viene acompañado de una fuerte motivación, entrega y disciplina.

Estarán de acuerdo conmigo que para aprender y desarrollar mejor nuestras habilidades, es indispensable la dedicación, la paciencia, la pasión y la práctica. Tal vez, lo más recomendable es iniciar a una temprana edad. Pues es impresionante observar con qué facilidad y rapidez aprenden los niños.

Ahí la importancia de nosotros como padres el apoyar a nuestros hijos en el descubrimiento de sus talentos, pues tenemos la obligación moral de junto con ellos a desarrollarlos al máximo.

Aún así, cada uno de nosotros posee una combinación única de talentos y habilidades que nos distinguen de los demás. Debemos tomarnos el tiempo e identificar nuestras fortalezas y desarrollarlas.

Si sientes que no puedes llegar a identificar tu talento, se te puede pasar la vida sin un rumbo determinado, sintiendo que estás en el lugar equivocado, en el tiempo equivocado y haciendo la actividad equivocada.

Yo creo realmente que nunca es tarde, no importa la edad que tengas, tus talentos siguen ahí.



martes, 19 de enero de 2010

Errores... vida y béisbol

En el béisbol podemos presenciar varios aspectos que tienen mucha similitud en nuestra vida cotidiana, pues nos podemos ver reflejados en diferentes acciones, actitudes y comportamientos del jugador y en otras ocasiones a nivel equipo como lo es una familia.

En lo personal, cuando observo un juego de béisbol desde las gradas, lo que más me llama la atención son las emociones y acciones, pues me gusta observar las causas y sus efectos.

Me encanta ver cómo la afición valora y premia con aplausos una gran jugada de su equipo; es tanta la emoción de grandeza que indudablemente logran transmitirla a los propios jugadores. De igual manera se vive la frustración y el enojo al presenciar errores, actitudes de desgane e inclusive de apatía.

No creo que exista un momento más difícil en la vida de un beisbolista que cuando comete error, sobre todo si con ese error se pierde un juego, que signifique el pase al playoff o hasta una final. Ni lo olvidan ellos como jugadores, mucho menos la afición.

En esos momentos difíciles, en donde los ánimos son casi nulos y el panorama luce oscuro… casi negro, es donde el jugador tiene la gran oportunidad, ¡de mostrar la casta, el temple, el coraje!

Como en la vida misma, ¿cuántas veces no cometemos errores? Y por consiguiente tenemos dos opciones: o nos levantamos y damos la cara, nos ponemos de pie, de frente esperando afrontar las consecuencias y tener la firme convicción de resolverlas, si es que está en nosotros la solución, ó nos vencemos, nos encojemos de hombros y agachamos la mirada sintiéndonos de la peor manera y hasta señalando a los demás como los responsables.

La vida nos da pocas oportunidades para reivindicar nuestras faltas, y aún así, las dejamos pasar.
El béisbol, en este sentido es tal vez más generoso.

Te da la oportunidad en tu siguiente turno al bat, ó con una gran jugada, de demostrar que puedes en verdad ayudar a tu equipo; que tienes las herramientas en tus facultades y capacidad para cambiar el rumbo del juego.

El detalle, y que tal vez hace la gran diferencia entre un jugador a otro, es esa capacidad de NUNCA, JAMÁS dejar de creer en SI MISMO, y en lo que puede lograr.

Admiro aquel jugador que no se deja vencer y pide a gritos la siguiente oportunidad para demostrar su valía.

Admiro al jugador que anima, da apoyo y soporte a su compañero en dificultades, dando fortaleza en el momento que más lo necesita.

Admiro al pitcher que no muestra actitud negativa al ver que sus compañeros cometen error, y los ¡motiva a salir adelante! .... Pues bien recuerda que en otras ocasiones, fueron sus compañeros quienes hicieron la diferencia en su juego.

Admiro al manager que no señala ni muestra enojo si su equipo falla, y no dan el tipo de juego que él quiere en ese momento.

En la vida como en el béisbol los errores siempre están presentes. ¿Cuál es nuestra actitud para afrontarlos? Sin duda, el tener una actitud positiva es la clave.

Es la diferencia en tener la motivación y convicción de poder empezar un “rally”… venir de atrás en el marcador y así…. ganar el juego!!!